En mis casi 20 años de vida profesional dedicada al sector turismo, me han tocado cuatro cambios de administración: desde el primero, cuando Vicente Fox asumió la presidencia (en el que, aún como servicio social FONATUR, desarrolláramos los prontuarios estadísticos de los CIPs), hasta este último, también con una transición, que ha anunciado una redefinición de la política turística nacional.
En materia de turismo sustentable he visto de todo: discursos espectaculares de forma, pero con poco fondo, impulso al tema, caída del interés, renovación por la sustentabilidad, firma de compromisos institucionales con diversos grados de impacto, proyectos transformadores desde la sociedad civil, dinero (mucho dinero) para el tema, y resultados buenos y malos, que en su mayoría han dependido del grado de liderazgo y de visión de los funcionarios federales, estatales y municipales en turno.
Hace unos días, en un taller de desarrollo de los Planes Subregionales de Turismo Sustentable en Áreas Naturales Protegidas de México (uno de los proyectos mas estratégicos en los que me ha tocado colaborar), hablábamos de los retos y oportunidades del tema en México y, por supuesto, el cambio de administración fue identificado como uno de ellos (tanto a nivel reto como oportunidad).
Y es que uno no puede dejar de pensar en como las decisiones de los funcionarios públicos y sus equipos pueden darle rumbo e impulso al tema o enterrarlo y dejarlo morir; y créanme, para alguien con 20 años en el tema que analiza tendencias, ve oportunidades, asesora a organismos globales en el tema, pero también que está en el campo de la mano de empresas, comunidades y gobiernos locales, este último punto, el de dejarlo morir, es uno de los grandes miedos que pasan por la cabeza cuando hay cambio de liderazgos en el sector.
Y les pongo dos ejemplos: el primero, en la administración de Felipe Calderón cuando parecía que la Secretaría de Turismo desaparecería, llegó Gloria Guevara, y no solo rescató el interés de los sectores, sino que impulso el turismo sustentable de forma importante. Aún recuerdo con cariño ese foro en 2011 en Huatulco, cuando se hizo un reconocimiento al destino por temas de sustentabilidad, lo que llevó a la firma, en 2012, del convenio de SECTUR con EarthCheck y Rainforest, y el posterior distintivo S.
El segundo, sin duda, la llegada de Tere Solís a la Subsecretaría de Planeación, quien retomó acciones, estructuras y liderazgo en un nuevo impulso al tema; contextual, tal vez, pero la Subsecretaria y su equipo supieron aprovechar de forma muy importante los resultados del estudio de Política de la OCDE y del Travel and Tourism Competitiveness Index para empujar la agenda nacional e internacional en el tema: ser sede de la COP 13, pero además haber elaborado la Estrategia de Integración de la Biodiversidad en Turismo fue un acierto, así como trabajar en los lineamientos y ejercicios de dos herramientas muy relevantes y que estaban abandonadas: las Zonas de Desarrollo Turístico Sustentable y el Programa de Ordenamiento del Territorio. De resaltar también el impulso transversal a temas como género y cadenas de valor.
En lo personal, he estudiado detenidamente los compromisos de campaña y las primeras acciones que ha tomado la administración electa, en el área de turismo, a través de su titular, el Lic Miguel Torruco Marqués y su Subsecretario de Planeación y Política propuesto, Santiago Levy. También he escuchado las voces del sector empresarial, que afortunadamente (después de mucha lucha) parece que finalmente están dándose cuenta de que el negocio es negocio, siempre que haya sustentabilidad, buen trato a sus colaboradores y respeto a los ecosistemas. Esperemos de su parte ver acciones prontas, más allá de eventos, documentos y discursos: políticas internas para disminuir el outsourcing, por ejemplo, proyectos de restauración de ecosistemas que la construcción ha degradado, apostar por inversiones en temas estratégicos como agua, y no solo para asegurar su suministro (como ha pasado) sino para asegurar la disponibilidad a las poblaciones donde viven sus colaboradores, etc. Pero del tema del sector privado hablaré a detalle en otra ocasión.
Recupero el tema de los discursos y acciones propuestas por esta administración entrante: en lo general, la intención es buena, el discurso es más incluyente, las declaraciones hablan de consolidar lo existente, y potenciar nuevos modelos, las acciones tienden a incrementar la calidad de vida de los trabajadores del sector, fortalecer la capacidades de los grupos indígenas para el turismo, potenciar esta actividad en las Áreas Naturales Protegidas, adaptarse al cambio climático, construir infraestructura de altos vuelos para propiciar el desarrollo regional (Tren Maya), impulsar el turismo de naturaleza, entre otros importantes temas. Y yo celebro escuchar todo ello.
El reto, como siempre, está en la implementación; sin embargo, estoy convencido que las bases están sentadas, y que las condiciones están dadas, solo hay que leerlas y aprovecharlas. Y desde mi trinchera, la de la consultoría y la comunicación especializada en turismo sustentable, y dada la libertad que hoy dan las plataformas para proponer, quiero plantear cinco principios que creo, deben aplicarse para que el anhelado fin último del turismo sustentable, solidario y socialmente responsable (como le hemos llamado los aliados a la Organización Internacional de Turismo Social), se logre en nuestro país.
El primero es continuidad. Sí, esa palabra que seguramente es la que menos quieren oír quienes llegan a un nuevo puesto, porque implica reconocer que, aunque tengamos ideologías diferentes, muchas veces el objetivo final de lograr un mejor turismo se comparte, y los antecesores han logrado cosas interesantes. Y es que no lo veo de otra manera: no vería, por ejemplo, a esta administración saliente cancelando los convenios con el Fondo del Medio Ambiente Mundial que apoyará con más de 7mdd al tema de turismo sustentable en México, o el convenio con GIZ, que aportará 4 mde (millones de euros) a apoyar al sector turismo en temas de adaptación al cambio climático. Como tampoco veo a la nueva administración poniéndole al menos el mismo interés que esta al tema. Y es que, ¿quién va a desperdiciar 220 millones de pesos puestos en la mesa para consolidar EL TEMA más importante en turismo hoy y a futuro? A mis amigos que han sido funcionarios de turismo les pregunto, ¿a poco no les hubiera gustado contar con ese recurso y el apoyo internacional recién llegados a asumir sus puestos?
Y no solo es el tema de fondos, sino de continuar el esfuerzo de hacer ver a la Secretaría de Turismo Federal como un aliado confiable para la cooperación internacional; si estos dos ejercicios salen bien (como estoy seguro será), las puertas a mayor cooperación se irán abriendo.
El segundo es estructura interna. Hace seis años, al inicio de la administración, la Secretaría de Turismo fue estructurada dando paso a una nueva Dirección General, la de Ordenamiento Turístico Sustentable (DGOTS), que ha logrado subir de nivel el tema. Claro que, a uno que trabaja en estos temas, le gustaría tener AL MENOS una Subsecretaría de Turismo Sustentable, pero dado que la nueva administración no aumentará, sino consolidará subsecretarías el tema se ve lejos. Pero al menos, la DGOTS debería consolidarse y fortalecerse; si no, ¿quién dará seguimiento a estos proyectos estratégicos ya amarrados con organismos internacionales, que requieren equipo técnico al interior de SECTUR?
El otro tema pendiente en materia de estructura no tiene necesariamente que ver solo con SECTUR, pero sí con su vinculación como otras instituciones; como en otros temas, las decisiones estratégicas sobre turismo sustentable quedan fuera del ámbito de competencia de SECTUR, y de ahí la necesidad de crear mecanismos de coordinación interinstitucional, y con el sector privado y social. La creación de un Consejo Consultivo o un Comité Estratégico del Turismo Sustentable en México es necesario para fortalecer la presencia de SECTUR con sector público, privado y social, y tomar mejores decisiones de gestión.
El tercero, es el rol de FONATUR. Yo estoy convencido que México requiere un Fondo Nacional de Fomento al Turismo, pero también estoy convencido que la figura del hoy FONATUR está pensada para fomentar un turismo antiguo, rebasado y caduco. ¿Qué se requiere hoy para fomentar el turismo? Innovación, tecnología, creación de empresas sociales, fomento a la cadena de valor, desarrollo de nichos, planeación regional y corredores turísticos, entre otras cosas.
Y ese es el rol que, desde mi punto de vista, deberá jugar FONATUR, incluso desde su trinchera de administración del Tren Maya, pero también en otros destinos del país; consolidar un área de inteligencia para la toma de decisiones, vincularse con el ecosistema de inversión de impacto, gestionar los destinos inteligentes y sustentables, promover la creación de empresas para restauración de ecosistemas, preparar empresas y destinos para las nuevas tendencias, con actividades que, creo, deberían servir para fomentar el turismo. La vieja idea de un FONATUR inmobiliario deberíamos reconocerla en su tiempo, pero también reconocer que tiene muchos años que ya no tiene sentido.
El cuarto, hace alusión al rol del sector privado; creo que SECTUR debe tener un área específica de atención a inversionistas y vinculación con grandes empresas del sector; resulta que hoy, quien dicta la política es el sector privado, y sus instituciones; y si bien es cierto, es un sector importantísimo para el desarrollo del turismo en México, creo que a veces se trabaja con ellos de forma muy reactiva. Tener un área que atienda sus necesidades pero que, a la vez, logre integrar a estos tomadores de decisiones en el desarrollo de políticas con beneficio a los ecosistemas y las personas que viven en él, es importante para lograr consolidar la sustentabilidad en el turismo en México.
Y claro, habrá que escuchar a estos líderes que realizan documentos de política y que hoy quieren que los lugares donde invierten sean sustentables, tomar sus consideraciones en cuenta, desarrollar políticas, generarles los proyectos para que inviertan en ello, integrarlos a la toma de decisiones e invitarlos a trabajar en conjunto y que financien procesos en marcha (y no ocurrencias), ya que la visión de país siempre debe ir por encima de visiones personales.
El último, por ahora, tiene que ver con la comunicación y la promoción del turismo sustentable; mucho he escrito ya sobre el tema, pero no quitaré el dedo del renglón hasta que logre ver que entendamos que no sirve de nada traer a los turistas, si no los preparamos, educamos, les damos las herramientas y las opciones para que hagan un turismo más responsable.
Por que no, no se trata de traer turistas, para que generen ingresos, que sirvan para hacer promoción, para traer turistas, que generen ingresos, que sirvan para hacer promoción, para traer turistas… Si el turista no aporta al desarrollo y no genera una relación de dos vías, su visita sirve de poco, o más bien, su visita sirve para mantener un sistema que debemos cambiar para que realmente, el foco de la sustentabilidad se vuelva el más relevante.
Sin sustentabilidad no hay futuro, y sin futuro, no hay turismo, es simple.
Así que sigamos trabajando, sumando, consolidando y generando que este sector, que están noble, deje de tener estas desigualdades como ser el sexto país más visitado, y el 116 de 136 en temas de sustentabilidad.
La mesa está puesta, y las condiciones dadas; nos veremos en 2024 para hacer un corte de caja, pero será importante también vernos cada día, en cada decisión, para saber que vamos por el camino correcto.