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Guanajuato.- San Miguel de Allende es una ciudad que logra ser pintoresca y cosmopolita al mismo tiempo. Alguna vez fue una importante parada en la ruta de la plata entre Zacatecas y la Ciudad de México. Su centro histórico está lleno de edificios bien conservados que datan de los siglos XVII y XVIII. Con sus estrechas calles empedradas, patios arbolados, finos detalles arquitectónicos y suntuosos interiores, San Miguel de Allende es, sin duda, la ciudad más bonita de México.

En 2008, la UNESCO nombró a San Miguel de Allende, y el aledaño Santuario de Jesús de Atotonilco, Patrimonio Mundial de la Humanidad, citando a la arquitectura religiosa y la arquitectura civil del poblado como una muestra de la evolución de las diferentes tendencias y estilos, desde el Barroco hasta el Neogótico de finales del siglo XIX.

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Ubicado en el estado de Guanajuato, a 265 km al noreste de la Ciudad de México y 96 km de la Ciudad de Guanajuato, San Miguel se encuentra en las tierras altas montañosas del centro de México. No cuenta con un aeropuerto internacional, por lo que los viajeros generalmente llegan, ya sea al aeropuerto de León/Bajío, o al aeropuerto de la Ciudad de México para a continuación tomar un autobús. Esto no constituye una desventaja importante, al contrario, añade cierto encanto a la ciudad: el sonido de un avión que se prepara a aterrizar nunca opaca el repique de las campanas de la iglesia, además, el esfuerzo necesario para llegar aquí hace aún más agradable la estancia.

IMG_9127Caminar es sin lugar a duda la mejor manera de explorar San Miguel. Un automóvil puede ser más un estorbo que una ayuda en el pueblo, aunque puede ser útil para llevar a cabo excursiones a las ciudades cercanas como Dolores Hidalgo o Querétaro. Cuando tus pies se cansen de caminar, puedes subir al tranvía que sale desde la oficina de turismo, en el lado norte del Jardín Principal. Después de un recorrido por los principales puntos de interés, te llevará al Mirador, un parador desde donde disfrutarás de una vista panorámica de la ciudad.

En San Miguel se encuentra una comunidad bastante grande de expatriados, por lo que no es difícil encontrar servicios en inglés, hoteles y restaurantes que satisfacen las necesidades de los norteamericanos, canadienses y europeos que aquí se reúnen. Sin embargo, continúa siendo un poblado muy mexicano, donde los habitantes locales conviven alegremente con los extranjeros que los visitan o que consideran a esta ciudad su hogar.

San Miguel es un destino preferido para los amantes del arte. Si eres artista principiante, consumado, o simplemente prefieres admirar las creaciones de los demás, aquí serás feliz. Las inauguraciones de estudios, cursos y talleres constituyen una parte vital de la pujante escena artística. Aquí abundan las galerías, las boutiques y las tiendas que venden una amplia gama de arte y artesanías, por lo que no será difícil encontrar recuerdos que llevar a casa.

A San Miguel de Allende lo rodea un aire de tranquilidad que contradice el hecho de que siempre está sucediendo algo. Ésta es la ciudad perfecta para una estancia prolongada. Puedes tomar clases de arte y sentirte como en casa. Se puede caminar día y noche sin peligro y el clima es agradable todo el año. (Fuente: VisitMexico.com)