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¡No mires al medio ambiente!

Leopardo Vida Silvestre
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Este 3 de marzo se conmemora por parte de las Naciones Unidas el Día Mundial de la Vida Silvestre, este año el tema es “Recuperar a las especies clave para la restauración de ecosistemas”. Esta conmemoración surge en 1973 con la firma de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestres (CITES), la cual es el acuerdo internacional más relevante para la conservación y uso sustentable de la vida silvestre.

Autor: José Luis Funes. Abogado Ambiental

A finales del año 2021, la plataforma Netflix estrenó una película (casi documental) llamada “¡No mires arriba! (¡Don’t look up!) con las actuaciones de Leonardo Di Caprio, Jennifer Lawrence, Meryl Streep, Cate Blanchet, entre otros. La película es una sátira sobre dos científicos (astrónomos) que, aterrorizados por el inminente impacto de un meteorito contra la tierra, tienen la necesidad de transmitir a su gobierno y público en general esta catástrofe natural. Sin embargo, nadie les hace caso y ocurre lo que ellos trataron por todos los medios de evitar.

Di Caprio ha sido un activista ambiental casi toda su vida, creando una fundación desde los 24 años para la protección de especies y ecosistemas naturales en todo el mundo. En México ha destacado su activismo para la protección del mamífero marino más amenazado del planeta: la vaquita marina (Phocoena sinus).

Otro buen ejemplo es el reciente descubrimiento de un árbol tropical en el bosque de Ebo, Camerún, por parte de botánicos del prestigioso Kew Royal Botanical Gardens y el Herbario Nacional de Camerún, nombrándolo “Uvariopsis dicaprio” en honor del actor, el cual se encuentra conforme a la clasificación de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en “peligro crítico” (CR). Una de las razones fundamentales para nombrar así a esta especie de árbol fue la divulgación en las redes sociales del actor, de la importancia de las especies del bosque Ebo de Camerún.

El fondo de la película es la incapacidad de los líderes mundiales y población en general para enfrentar la crisis climática y de biodiversidad en la que vivimos actualmente. Este 3 de marzo Día Mundial de la Vida Silvestre es imposible ocultar que la crisis ambiental es real y tiene fundamentos científicos inobjetables.

Esta conmemoración surge en 1973 con la firma de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestres (CITES), la cual es el acuerdo internacional más relevante para la conservación y uso sustentable de la vida silvestre. Este año el tema es “Recuperar a las especies clave para la restauración de ecosistemas”.

Crisis climática y de biodiversidad

Desde los primeros acuerdos ambientales internacionales para enfrentar al cambio climático y evitar la pérdida de biodiversidad, científicos de todo el mundo han alertado el aumento de la temperatura global en los últimos años; la pérdida de masas forestales (bosques y selvas) en buen estado; la defaunación en estos lugares por efectos de la deforestación e introducción del ganado; la acidificación de los océanos y pérdida de biodiversidad marina; entre otras muchas consecuencias terribles para nuestro medio ambiente y nuestra supervivencia como especie.

En materia de cambio climático, el Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), ha presentado una serie de reportes desde hace más de tres décadas, siendo el último, el Sexto Reporte de Evaluación, cuya segunda entrega fue presentada hace apenas unos días.

“La evidencia científica acumulada es inequívoca: el cambio climático es una amenaza para el bienestar humano y la salud del planeta”.

Sexto Reporte sobre Cambio Climático, IPCC, 2022

La evidencia es abrumadora

Sólo en los últimos dos años, hemos visto una serie de catástrofes ambientales en todo el mundo como los incendios en Australia que arrasaron 5.8 millones de hectáreas matando miles de animales, tanto domésticos como de vida silvestre; inundaciones en Europa Central que devastaron pueblos enteros en Alemania; retroceso de los pocos glaciares que quedan en el planeta, como es el caso del glaciar Ayoloco, último glaciar en el volcán Iztaccíhuatl, el cual se declaró extinto por parte de científicos de la UNAM en 2018 instalando una placa en el lugar que dice:

“A las generaciones futuras: Aquí existió el glaciar Ayoloco y retrocedió hasta desaparecer en 2018. En las próximas décadas los glaciares mexicanos desaparecerán irremediablemente. Esta placa es para dejar constancia de que sabíamos lo que estaba sucediendo y lo que era necesario hacer. Solo ustedes sabrán si lo hicimos” Instituto de Geofísica de la UNAM.

Hoy en día, entre 3 mil 300 y 3 mil 600 millones de personas en el mundo -cerca de la mitad de la población mundial- viven en lugares “altamente vulnerables” al cambio climático.

En esta segunda entrega del reporte se señala que “entre 2010 y 2020, la mortalidad humana por inundaciones, sequías y tormentas fue 15 veces mayor en las regiones altamente vulnerables, en comparación con las regiones de muy baja vulnerabilidad”.

El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, ha señalado a este último reporte del IPCC como “un atlas del sufrimiento humano”. En este reporte participaron más de 270 científicos de todo el mundo que analizaron miles de estudios científicos publicados hasta el día de hoy sobre los efectos del cambio climático.

Una de las consecuencias más dramáticas del cambio climático es en lo que respecta a la biodiversidad del planeta.

En el año 2019, la Plataforma Intergubernamental Científica sobre Diversidad Biológica y Servicios Ecosistémicos (IPBES por sus siglas en inglés), presentó su informe de evaluación número 7 (IPBES-7), concluyendo que actualmente se encuentran más de 1 millón de especies en peligro de extinción por culpa de actividades antropogénicas.

La Secretaria Ejecutiva de IPBES, Anne Larigauderie, señaló que uno de los hallazgos más relevantes de este informe es “el fracaso de asignar prioridad a políticas y acciones tendientes a detener y revertir la pérdida de diversidad biológica, así como la continua degradación de las contribuciones de la naturaleza a las personas, poniendo en serio peligro las posibilidades de cualquiera de las regiones y de casi todos los países de lograr sus objetivos de desarrollo a nivel mundial”.

El informe fue elaborado por 145 expertos de 50 países, con aportes de otros 350 científicos, así como una revisión de más de 15 mil fuentes científicas y gubernamentales.

De acuerdo con este informe, son cinco las causas de mayor impacto:

  • Destrucción del hábitat terrestre y marino
  • Sobrexplotación de plantas y animales
  • Cambio climático
  • Contaminación
  • Especies exóticas invasoras.

Los resultados del informe no dejan lugar a dudas del daño que estamos haciendo a la naturaleza: tres cuartas partes del medio ambiente terrestre y 66% del medio ambiente marino ha sido alterado significativamente por parte del ser humano; casi el 75% de los recursos de agua dulce se van a la producción agropecuaria; el 60% de las pesquerías no son sostenibles; la contaminación por plásticos se ha multiplicado por diez desde 1980; entre otros resultados nada alentadores.

Extinción de especies

En el año 2000, el premio Nobel de Química Paul Crutzen, llama a esta nueva era geológica como Antropoceno, por el impacto de las actividades humanas en los ecosistemas terrestres y marinos

Hoy en día, nos enfrentamos en el mundo a un proceso de degradación ambiental tan alto, que muchos científicos como el Dr. Gerardo Ceballos señalan que nos encontramos en las puertas de la Sexta Extinción Masiva de vertebrados:

“Las especies que se extinguieron en los últimos 100 años debieron haberlo hecho en 10 mil años”.

Dr. Gerardo Ceballos, UNAM.

En su último reporte, el IPCC confirma que estamos viviendo un proceso de extinción de poblaciones locales de plantas y animales que están desapareciendo de sus áreas históricas de distribución, siendo desplazadas por otras especies (en su mayoría nocivas e invasoras). En el 47% de las especies analizadas, su desaparición está asociada al aumento de temperatura.

Especial mención merecen dos especies recién extintas por causa directa del cambio climático: un marsupial australiano (Hemibelideus lemuroides) por las olas de calor extremo en Queensland, Australia; así como un roedor del pacífico conocido como ratón de cola de mosaico (Melomys rubicola), extinto en 2016 por el incremento del nivel del mar en el Pacífico.

No debemos olvidar que la extinción es para siempre.

Arrecifes de coral, un ecosistema frágil y vulnerable

Los arrecifes de coral representan uno de los ecosistemas biológico-marinos más importantes del mundo, generando una serie de servicios ambientales tales como: la captura de carbono para enfrentar el cambio climático; pesquerías saludables; actividades turísticas; protección costera frente a fenómenos meteorológicos extremos (huracanes); entre muchos otros.

Estos ecosistemas están muy amenazados actualmente. El informe IPBES de 2019 concluyó que cerca del 33% de las especies de arrecifes de coral están en peligro de extinción, y en los últimos informes del IPCC se demuestra que se han perdido cerca del 14% de los arrecifes del mundo entre 2009 y 2018, una superficie equivalente a 11 mil 700 kilómetros cuadrados.

Además, en el caso específico del Sistema Arrecifal Mesoamericano (SAM), la segunda barrera arrecifal más grande del mundo, se han perdido grandes colonias de corales duros por la presencia de la enfermedad de pérdida de tejido en corales conocida como síndrome blanco (en inglés Stony Coral Tissue Loss Disease, SCTLD).

En mayo de 2021, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) publicó el documento “Economic Valuation of the Ecosystem Services of the Mesoamerican Reef, and the Allocation and Distribution Values”. Este importante documento señala claramente la relación del valor del arrecife con el sector turístico, dándole un valor total anual por su uso a nivel regional de USD 3.9 mil millones de dólares.

Es importante subrayar que las playas del caribe mexicano como Cancún y la Riviera Maya, son de origen biogénico, es decir, fueron creadas por los arrecifes coralinos del caribe mexicano.

Debemos evitar que, en pocos años, un grupo de científicos pongan una placa submarina dando constancia de la muerte del sistema arrecifal, como sucedió con el glaciar del volcán Izaccíhuatl recientemente.

Restaurar ecosistemas y recuperar especies

Naciones Unidas ha llamado insistentemente a proteger y restaurar ecosistemas vitales para el planeta, por lo que la Asamblea General estableció la década de 2021 a 2030 como la “Década para la Restauración de Ecosistemas”.

“Los científicos nos dicen que los próximos diez años son los más importantes para nuestra lucha contra el cambio climático y la protección de las especies que actualmente están en peligro de extinción”.

Tim Christophersen, Coordinador de Naturaleza y Clima, PNUMA.

Asimismo, el día de hoy, 3 de marzo, conmemoramos el Día Mundial de la Vida Silvestre con el lema “Recuperar a las especies clave para la restauración de ecosistemas”, con el objetivo de crear conciencia sobre el estado de las especies de vida silvestre en peligro y en peligro crítico, resaltando los esfuerzos de conservación que están en marcha para alterar su destino.

Hans-Otto Portner, copresidente del IPCC ha señalado que “los ecosistemas saludables son más resistentes al cambio climático y proporcionan servicios críticos para la vida, como alimentos y agua limpia. Por lo que una de las fórmulas para enfrentar esta problemática mundial es la restauración de los ecosistemas degradados e intentar proteger de forma efectiva entre el 30% y el 50% de los ecosistemas terrestres y marinos”.

Por un futuro “habitable”

A pesar de lo sombrío del panorama medioambiental, debemos actuar rápido y con mucha decisión. Ya no hay tiempo, la acción debe ser inmediata, de lo contrario, condenaremos a nuestra generación y a las generaciones futuras a un mundo muy distinto al que nos tocó vivir.

La información científica es abrumadora y contundente. Somos responsables directos de los efectos del cambio climático y de la pérdida de biodiversidad. No hay más tiempo, ya estamos viviendo las consecuencias. Es urgente actuar con mayor decisión y con mayor celeridad.

Como dijo el poeta, “no soy pesimista, soy un optimista bien informado”.

Autor: José Luis Funes. Abogado Ambiental

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