La salud del Sistema Arrecifal Mesoamericano (SAM), el arrecife transfronterizo más grande del mundo y que se extiende a lo largo de más de mil kilómetros por costas de México, Belice, Guatemala y Honduras; está en riesgo, y ya no solo se trata de los efectos del cambio climático, el desarrollo costero y el turismo desmedido, sino que ahora se suma el llamado “síndrome blanco”, que ya provocó la muerte del 30% de la población de corales afectados.
El impacto del síndrome blanco en el Sistema Arrecifal
De acuerdo con especialistas y organizaciones no gubernamentales en pro de la conservación ambiental, ya se identificó en el SAM la presencia del “síndrome blanco” en unas 20 especies de corales, y el padecimiento se extiende en forma rápida, al grado de que en 30 días un coral afectado, aun cuando pudo haber tardado cientos de años en crecer, muere.
Iniciativa NEMO: Un movimiento conservacionista
Para atender esta situación nace el Natural Environment Marine Observer (NEMO), “un movimiento conservacionista empoderado por una comunidad de viajeros y aventureros quienes activamente protegen el arrecife”, subraya Paloma Zapata, directora ejecutiva de Sustainable Travel International (STI), una Organización No Gubernamental (ONG) cuya labor es proteger y conservar los destinos más vulnerables del planeta.
La atención debe ser prioritaria, -destaca-, ya que en el arrecife viven más de 900 especies marinas, y además dos millones de personas dependen de ese ecosistema para su sustento, alimentación y protección costera. Se estima que actividades como el turismo, la pesca y en sí el desarrollo costero dan a este arrecife un valor económico de 6.2 billones de dólares, de acuerdo con el portal de www.supportnemo.com
A fin de promover la participación global para identificar la presencia del padecimiento y poderlo erradicar, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) firmó un acuerdo de colaboración con STI, por medio del cual se elaborará un estudio sobre la afectación del “síndrome blanco” en el arrecife mexicano, iniciando con un plan “piloto” en la isla de Cozumel, Quintana Roo.

Acciones colaborativas y participación comunitaria
La directora de la ONG agregó que a través de la iniciativa NEMO buscan crear un círculo virtuoso en el que todos los visitantes aporten a la conservación de la segunda barrera arrecifal más importante -después de la de Australia-, mediante la concientización del valor del arrecife, sus amenazas y como conservarlo, apoyando a las autoridades y la comunidad científica con observaciones de monitoreo (fotos) sobre las amenazas y la salud del ecosistema.
“Estamos tratando de identificar cuál es la parte afectada y para ello todo el que vaya a la zona puede aportar la observación, el día la fecha y el lugar donde vio coral afectado. Necesitamos que todos participen para poder erradicar este padecimiento, pues sigue creciendo en todo el arrecife”, enfatizó.
Destacó que cada año 14 millones de personas visitan todo el Arrecife Mesoamericano, lo que ejerce presión sobre el ecosistema, pero los mismos visitantes pueden “contribuir a salvar uno de los hábitats más maravillosos y amenazados del planeta”.
Participación de turistas y científicos en la iniciativa NEMO
Christopher González, director regional Península de Yucatán y Caribe Mexicano de la Conanp, explicó que casi la mitad del SAM está en México y todo el arrecife en territorio nacional tiene incidencia del “síndrome blanco” o sea que “ese 30% de coral afectado en el SAM, que seguro ya es un porcentaje mayor, afecta a todo el Caribe mexicano”.
A pregunta expresa comentó que hay muchas teorías acerca de la enfermedad, pero lo que lo está magnificando u orientando el padecimiento es la calidad del agua derivada del sargazo, de la descomposición del sargazo, “La marea marrón que ocasiona el sargazo que se ve como agua turbia, son nutrientes en el agua, eso puede estar ocasionando el síndrome en los corales”.
Explicó que como parte de la iniciativa NEMO, “la Conanp aporta desde ahora el capital humano para atender el tema en Cozumel, incluso con embarcaciones, pero lo principal e interesante es que la ciudadanía, los turistas, la comunidad de buzos, la fortalezcan, pues son ellos los que participan para hacer los reportes de observación”.
Indicó que en el Parque Nacional Arrecifes de Cozumel hay un amplio trabajo participativo, una cantidad enorme de buzos (unos 300 mil al año) y por esa razón ya hay mucho trabajo de ciencia ciudadana”, precisó.
La idea, prosiguió, es que los buzos sean los que alimenten esta primera etapa de NEMO y las siguientes, a fin de seguir hacia una fase más amplia, para la que también se buscará la colaboración de la Gran Barrera Arrecifal Australiana, que cuenta con una aplicación de monitoreo de la zona arrecifal (Eye on the Reef), que pretenden vincular con la iniciativa NEMO.
Cómo parte del proyecto, en el que también participan Barco Lan y Healthy Reefs, la STI realizó ya un primer taller en Cozumel en el que participaron representantes del sector turístico y operadores marinos, mediante el que se dio instrucción sobre el uso del programa, cómo hablar con sus clientes y comenzar a aportar las observaciones de monitoreo.




