¿Por qué van los turistas a Holbox?  ¿Es por sus calles polvorientas o por la cantidad de basura, o por los derrames de aguas negras en días de lluvia intensa? Descrito así no parece tan bonito, ni tan paraíso.

Lo cierto es que usted, tú, yo, vamos a Holbox por esa sensación de plenitud, de relajación, de momentánea felicidad que nos da caminar varios metros mar adentro y que el agua apenas llegue a la rodilla. Ver la costa a lo lejos, detener el tiempo en el agua sumamente transparente, y dejar que nuestras preocupaciones se diluyan en la salinidad del mar.

Todo parece perfecto, y naturalmente lo es, pero Holbox es más de lo que muestra esa tan común fotografía del nombre de la isla en postes de madera colocados dentro del mar y sus hamacas. Limitar la belleza de un lugar tan biodiverso a un momento “instragrameable” no es de turistas responsables.

Hace pocos días, esos palos y las hamacas fueron retirados de la costa, debido a que frente a uno de los hoteles comenzaron a instalar una palapa dentro del mar. Ni la palapa, ni las estructuras que sostenían las hamacas debieron estar allí por la simple razón de que estamos hablando de un ecosistema sumamente frágil que ya ha comenzado a mostrar signos del deterioro.

Además, ese ecosistema es un Área Natural Protegida, llamado Área de Protección de Flora y Fauna Yum Balam, cuenta con un Programa de Manejo, cuya publicación llevó más de 20 años, como para que sea desconocido. Estos instrumentos, de carácter federal, marcan la pauta de lo que se puede y no se puede construir en la zona.

Instalar palapas o postes de madera está prohibido debido a que contribuyen a erosionar la costa, por esa razón que personal de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, en conjunto con personal de otras instituciones municipales y la Procuraduría de Protección al medio Ambiente de Quintana Roo retiraron las estructuras frente a varios hoteles y restaurantes.

Personal de varias instituciones retiraron la estructura frente al hotel Aldea Kuka

Las reacciones ante esta acción han sido variadas, la mayoría a favor. Incluso, más allá de la responsabilidad o irresponsabilidad del hotel, o de si la autoridad debió actuar desde la colocación del primer poste en el mar, está nuestro comportamiento como turistas.

Aunque estemos de vacaciones, no debemos hacernos de la vista gorda cuando alguna situación pone en riesgo ese valor natural por el que precisamente decidimos visitar un lugar. De vez en cuando se vale detenernos antes de tomar la foto y preguntarnos, ¿esto está bien?, ¿está permitido? Y de no ser así, exigir a los prestadores de servicios, hoteles, tour operadores que cumplan.

Otra forma de actuar es tomar mejores decisiones al momento de elegir alojamiento o servicios. Recordemos que Yum Balam es hábitat de especies protegidas por las normas mexicanas. Ya en una ocasión fue necesario cerrar el paso, literal, a zonas de anidación de aves.  A esas costas paradisiacas llegan especies como Chorlo Chiflador, la Garza Rojiza el, Flamenco Americano y muchas más.

En este caso vale celebrar y decir, bien por quien denunció, bien por las autoridades que reaccionaron. Después de esto, queremos ver más actuaciones para hacer cumplir el Plan de Manejo, porque son muchos las pendientes en Holbox, a todos niveles y sectores.

Mal, por los prestadores de servicios que creen que la costa les pertenece en lugar de ayudar a restaurar la duna, antes de que el mar toque a su puerta. Y a los turistas, nos toca ser más conscientes y aprender a leer nuestro entorno cuando visitamos un lugar, por muy «instagrameable» que sea, porque es incongruente tomar fotos o ver un hermoso atardecer sentados sobre un espigón que quizás no debió estar allí.