Vicente Ferreyra Acosta. Director de Sustentur Consulting

Chetumal, la capital de Quintana Roo fue sede de la presentación de la Estrategia Nacional de Turismo, es decir, las líneas que marcarán el camino del turismo en México en los últimos 6 años. En lo personal, me parece que el diagnóstico que se hace del sector es claro aunque le falta una pata:
Primero, tenemos un crecimiento importante en la llegada de turistas, ya que recibimos 41.5 millones de turistas internacionales y nos ubicamos en el lugar 6 nacional, pero eso no se concilia con los ingresos por turismo, ya que aún que tenemos 22.5 mil millones de dólares en recepción de divisas, nos encontramos en lugar 15 mundial; y peor aún, estamos en el lugar 40 mundial en gasto per cápita. Es decir, tenemos muchos turistas, pero gastan poco, o gastan menos comparado con otros destinos. Hay que hacer que quienes vengan gasten más, y mejor.
Segundo, tenemos un sector extremadamente concentrado; la mitad de todos nuestros turistas vienen de un solo mercado, que es Estados Unidos; cinco destinos (Cancún – Riviera Maya, Cd. De México, Puerto Vallarta y Riviera Nayarit, Los Cabos y Tijuana – Ensenada) concentran el 84.7% del turismo internacional. Urge diversificar.
Tercero, tenemos un sector que beneficia a pocos y deja, en lo general, rezagos importantes; en estos cinco estados 1 de cada 4 habitantes vive en pobreza, casi la mitad carece de seguridad social y existen rezagos en servicios básicos. Hay que hacer del turismo una herramienta de desarrollo social.
Pero el diagnóstico no tiene una cuarta pata, que es el tema biodiversidad; y preocupa que en el discurso no se diga y no se levante la voz, cuando México siendo un país megadiverso pierde cada año muchas especies, cuando está catalogado en el lugar 122 de 136 en sustentabilidad de acuerdo con el Foro Económico Mundial, y en especial, cuando hay una inversión muy importante en temas de integración de la biodiversidad en el turismo y en cambio climático. Y en especial, considerando que, si queremos un país exitoso en turismo, es un tema que puede generar mayor gasto, diversificar y disminuir los rezagos sociales.
Y si el diagnóstico está cojo, la estrategia también lo está. Y la critica a través de este artículo es totalmente constructiva, con el objetivo de que se pueda hacer un replanteamiento de esta en los nuevos instrumentos que se generen, en especial el Programa Sectorial de Turismo, e integrar un tema tan importante como el aprovechamiento sustentable de nuestros recursos.
Esto no significa que no este de acuerdo con la Estrategia; al contrario, coincido con cada uno de los principios: yo también quiero un turismo justo, transparente, equilibrado, responsable, distributivo y ejemplar. Y si bien el objetivo si integra el concepto de “aprovechamiento sustentable del patrimonio turístico nacional”, ninguna estrategia toma el tema de forma importante, y tampoco se muestra una transversalidad de este. Incluso los programas prioritarios pasan más por lo social que por lo ambiental, y desde mi punto de vista, deberían estar al mismo nivel.
Desde hace muchos años, pero en especial hace algunos meses, he tenido el privilegio de recorrer el país con diversos proyectos que buscan incluir la biodiversidad y el desarrollo sostenible en las políticas públicas y las prácticas empresariales.
Me he llevado sorpresas de todo tipo, algunas muy buenas como un claro interés de algunos gobernantes en impulsar el tema, casos de empresas privadas y sociales que están poniendo el ejemplo de cómo avanzar hacia un desarrollo sustentable, gobiernos locales que luchan fuerte contra el plástico, y colectivos y organizaciones de la sociedad civil que están teniendo asombrosos resultados en la implementación de proyectos.
Pero también, he visto la realidad que impera en el país; sobredensificación de destinos por una inadecuada estrategia de crecimiento y promoción, escasez de recursos, en especial el agua, en muchos de los destinos prioritarios de México, mal manejo de residuos e instalaciones muy precarias para su tratamiento, concentración de modelos tradicionales de turismo basados en la explotación de recursos, políticas que buscan un crecimiento más que un desarrollo, e impactos del cambio climático y poca capacidad para entenderlos y, sobre todo, adaptarse a sus efectos.
Y aunque hay esfuerzos locales muy loables, la Política Pública Nacional en Turismo debe recuperar estos temas; no comprendo como el tema de biodiversidad y turismo sustentable sea aún tan marginal en un país que ha tenido hace solo dos años la Conferencia de las Partes del Convenio de la Diversidad Biológica, que publicó hace unos meses la Estrategia de Integración de la Biodiversidad en Turismo, que tiene un Marco Estratégico de Turismo en Áreas Naturales Protegidas, que ha firmado el Acuerdo de Paris y que tiene compromisos de mitigación y adaptación a nivel internacional y que, sobre todo, tiene la confianza de diversas organizaciones globales y multilaterales para invertir en el país en estos temas.
Sr. Presidente, amigos de la Secretaría de Turismo Federal, Diputados y Senadores de las Comisiones de Turismo y Medio Ambiente de las cámaras:
Los felicito por poner el tema social como eje de la política nacional, por buscar un turismo como herramienta de reconciliación, por pensar en que no siempre más es mejor y elevar la calidad del turismo en el país.
Pero también les pido que el tema biodiversidad y cambio climático no se deje suelto; tenemos, como cada seis años (tal vez hoy más) , una gran oportunidad de incidir en lograr la sustentabilidad en el turismo, en ser un país megadiverso a la altura de sus circunstancias en la protección de sus recursos, de innovar y pensar en conservar los recursos a través de su aprovechamiento sustentable, de generar esquemas novedosos de vincular al sector privado en la protección de nuestro patrimonio.
Si esto ya está considerado en la Política y la Estrategia y en los siguientes instrumentos, muchas felicidades. Pero sinceramente hoy no lo vi y no lo escuché, y estoy cierto que forma también es fondo.
Si no está, les invito a mirar alrededor a todas las instituciones que día a día trabajan en estos temas, y que quieren ver al sector turismo como un aliado en la conservación y el desarrollo sustentable; les aseguro que encontrarán las puertas abiertas, muchas ganas de colaborar, y mucho conocimiento técnico sobre estos temas.
Hablemos de turismo, por supuesto, pero también de su relación con biodiversidad, de mitigación y adaptación al cambio climático, de mejores prácticas empresariales, de turismo en Áreas Protegidas, de turismo y comunidades, de compensación de huella de carbono, de economía verde y azul, de valor económico de los ecosistemas, de promoción de la biodiversidad, de incentivos fiscales y de mercado, de nuevos esquemas para hacer turismo, generar beneficio social, y conservar nuestros recursos.
Estoy seguro que los mexicanos se los reconoceremos y lograremos un país con una visión redonda del turismo sustentable.