La reciente crisis mundial sanitaria por COVID-19 ha representado un llamado de atención para los países, sobre varios temas que no han sido abordados con la seriedad que se requiere, como es el caso del cuidado del medio ambiente. En un efecto mariposa, lo que sucede a nivel local, puede tener una implicación global y viceversa.

Por ejemplo, patrones de alimentación insalubres en los mercados de la carne, dónde se consumen todo tipo de animales, tanto domésticos, como salvajes  (expertos consideran que este virus se originó en uno de estos mercados en la provincia de Wuhan, China), pueden llegar tener severas consecuencias en temas de salud, pérdida de especies y de ecosistemas.

Hay que recordar, que la relación humanidad + naturaleza, no ha sido del todo equilibrada a lo largo de nuestra historia, lo que nos obliga a repensar la manera en la que nos relacionamos con ella.

Sin embargo, esta crisis sanitaria-económica también nos ha probado que, si le damos espacio a la naturaleza para recuperarse, lo puede hacer a una velocidad impresionante. Durante esta crisis (que inicio en el mes de diciembre de 2019), obligó a la mayoría de los países, a reducir sus niveles de producción, de servicios y ha confinar a su población dentro de sus hogares.

El resultado de estas medidas ha sido una significativa disminución en el impacto de las actividades humanas, que permitió ver fauna silvestre deambular en las calles de diversas ciudades del mundo y a registrar una disminución en las emisiones de gases de efecto invernadero mundiales (que emplean como unidad de medida al dióxido de carbono CO2).

De acuerdo con la organización Carbono Brief, en China la reducción de emisiones fue de hasta un 25% en un período de 4 semanas.

Las emisiones de gases de efecto invernadero, a lo largo de veinte años de investigación en la materia, han sido identificadas como una de las principales causas del cambio climático, gracias a que contribuyen a acelerar el calentamiento global del planeta. Esto impacta en la pérdida de ecosistemas vitales (como los bosques), patrones erráticos del clima, el deshielo de los polos, con graves consecuencias para la vida, tal como la conocemos.

Diversos esfuerzos entre naciones intentan abordar esta problemática de manera conjunta. Actualmente, el Acuerdo de París (firmado en 2015 y ratificado en 2016 por 195 países, entre ellos México) busca limitar la temperatura del planeta en al menos 2 grados centígrados para el 2030.

Entre las estrategias que el Acuerdo busca implementar (Artículo 6), está retomando la experiencia de los mercados de carbono ya existentes, para robustecerlos (busca evitar una mala práctica empresarial conocida como greenwashing) y generar un mecanismo comercial a nivel global, que se contribuya a disminuir las emisiones.

Los mercados de carbono actuales presentan dos esquemas importantes para que las empresas reduzcan sus emisiones. El primero, son mecanismos de incentivos que les permitan migrar a esquemas menos contaminantes, como el empleo de energías renovables para sus operaciones. El segundo, es la posibilidad de mitigar sus emisiones, con la compra de bonos de carbono (certificados) u offsets (por su término en inglés).

Estos han funcionado como un esquema internacional de incentivos económicos para la descontaminación o la mitigación de las emisiones, a través de proyectos. Las empresas que recurren a los bonos tienen una buena reputación a nivel de opinión pública, ya que estos contribuyen a que las empresas cumplan con su responsabilidad ambiental.

Las empresas pueden acercarse a reducir sus emisiones a cero, pero siempre habrá una pequeña porción, que no lo podrán reducir con las buenas prácticas de sus procesos y es ahí, donde los offsets brindan una importante aportación.  Las empresas que cuentan con experiencia en estos mercados de carbono, han desarrollado una serie de etiquetas para la construcción de marca o branding ambiental, recurriendo a los siguientes conceptos, para definir su compromiso ambiental:

Carbono neutral (carbon neutral): se refiere a cuando un producto o compañía remueve la misma cantidad de dióxido de carbono de la atmosfera que genera por su actividad. Esto lo puede lograr con la migración a prácticas sustentables y la compra de offsets.

Carbono cero (carbon zero): se refiere a edificios o medios de transporte que son carbono neutral, gracias a sus propios procesos. Por ejemplo, un edificio certificado como carbono cero debe emplear fuentes renovables de energía, generar procesos constructivos bajos en emisiones y compensar con offsets la cantidad que no haya podido mitigar por sus propios procesos.

Carbono negativo (carbon negative): este término habla de la reducción de emisiones de carbono de una empresa a menos de neutral, de modo que el efecto, sea eliminar más dióxido de carbono de la atmósfera, en lugar de agregarlo.

Clima positivo (climate positive): Muchas organizaciones recurren a este término como estrategia de marketing, básicamente va más allá de alcanzar la meta de cero emisiones para la empresa y crea un beneficio ambiental (generación de co-beneficios reconocidos, como resultado de las acciones de mitigación) al remover más emisiones de carbono de la atmósfera.

Lo importante en este escenario de emergencia climática, es que todos los actores nos sumemos a encontrar soluciones amigables con el medio ambiente. Actualmente muchas empresas en el escenario mundial están apostando a cumplir con estos conceptos, como una estrategia de cumplimiento de obligaciones ambientales y mercadeo, lo cual las posiciona como líderes en materia de responsabilidad ambiental.

Recientemente, la empresa Microsoft que se comprometió que para el 2030, será carbono negativo, y para el 2050 busca remover del ambiente todas sus emisiones generadas desde 1975 a través de su consumo eléctrico . Valdría la pena pensar, desde el escenario mexicano, cómo podemos contribuir con acciones que sumen a la conservación de nuestros recursos naturales.

Para conocer más sobre estas alternativas, te invitamos a revisar lo que hemos desarrollado de manera conjunta entre Sustentur y Scolel´te: