El ejemplo de sustentabilidad en la playa de Alvor - SUSTENTUR

El ejemplo de sustentabilidad en la playa de Alvor

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El objetivo era claro, un poco de sol y calor para huir del frío alemán otoñal, y al mismo tiempo estar en un lugar nuevo, atractivo y tranquilo. Las coordenadas por facilidad aérea, cercanía y por cubrir las características antes mencionadas, marcaron la famosa región de Algarve, en el sur de Portugal.
No quiero adelantarme para no eliminar el factor sorpresa, pero debo reconocer que dimos “justo en el clavo”, la estadía cumplió con todo que lo que buscábamos, e incluso, superó expectativas.
La pequeña villa de pescadores, Alvor, con poco más de cinco mil habitantes y cuyo nombre actual data de 1250 cuando fue conquistada por los cristianos, se convirtió en nuestro “centro de operaciones” para desde ahí conocer varios de los atractivos de la zona y, con agrado, descubrimos que este paraje al que definen como “una de las joyas ocultas del Algarve”, guarda sigilosamente atractivos turísticos inimaginables y que son además ejemplo de sustentabilidad.

Desde la primera parada en la playa, llamó nuestra atención la extensión del arenal frente al inmenso Atlántico, -la Playa de Alvor tiene 3.5 kilómetros y es de las más largas y anchas del área-, la limpieza, las formaciones rocosas que son un valor agregado único, el poco desarrollo de infraestructura turística, y en particular, la protección de las dunas costeras con senderos de mandera elevados, que son espacios propicios para la observación y contemplación del entorno, además de la práctica de actividades deportivas, incluso andar en bicicleta.
El pueblito, ubicado en el municipio de Portimão, el cual conserva su caracter original con callejuelas estrechas con un “adoquinado” que se aprecia en todas las ciudades de la región y flanqueadas por pequeñas casas, en su mayoría blancas, es en la actualidad no solo en centro pesquero, sino un punto de referencia importante dentro de la industria turística, gastronómica y artesanal.
Resultó, que la extensa playa, sus dunas y los senderos, que se prolongan por varios kilómetros creando un malecón extenso, protegen del océano algunos de los hábitats de vida silvestre en la Reserva Natural de la Ría de Alvor y hacen posible la existencia de una laguna interior con una extensa área pantanosa y canales de aguas tranquilas.
La Ría de Alvor, uno de los humedales costeros más importantes del sur de Portugal, es reconocida como Lugar de Importancia Comunitaria (PTCON0058) e incluye dunas grises, playas y estuarios, tierras agrícolas, matorrales seminaturales, bosques de pinos y marismas saladas, así como especies y hábitats de interés comunitario, de acuerdo con la Directiva Hábitats. También se clasifica como Sitio Ramsar.

Su importancia para la vida silvestre, tanto residente como migratoria, fue también reconocida con la designación como sitio Natura 2000, que es una red de áreas protegidas de la Unión Europea en virtud de la Directiva Hábitats de 1992, cuyo objetivo es garantizar la supervivencia a largo plazo de las especies más valiosas y amenazadas, así como sus hábitats en Europa, lo que le confiere una especial protección medioambiental y de conservación.
El sitio de protección tiene una extensión de alrededor de mil 700 hectáreas, y es en todo el sentido de la palabra, un escenario natural para realizar paseos que exploran sus diversos hábitats a lo largo de la playa (o del extenso paseo marítimo) y también de los acantilados y hacia el interior de la reserva.
Al extremo oriental de la Playa de Alvor se encuentra la paradisiáca “Praia dos Três Irmãos” (Playa de los tres hermanos), cuya bahía protegida por un atractivo e imponente conjunto de acantilados y rocas que se extiende sobre la arena y el mar, es un nuevo motivo de expedición para disfrutar de paisajes naturales únicos.
La tranquilidad y belleza de Alvor, comunidad de gente atenta y amable, se complementa con ciudades cercanas como Portimão, con atractivas palayas y acantilados; Lagos, cuyo puerto es centro importante para las operaciones navieras de la región, y como complemento, la villa de pescadores de Ferragudo, que es frecuentemente portada de revistas ya que su toque pintoresco y acogedor sobre una colina en la desembocadura del río Arade en el Océano Atlántico, lo hacen un punto obligado.

Por tanto, Alvor es una opción de viaje no solo para el descanso y esparcimiento, sino también para conocer, admirar y estudiar los atractivos naturales que guarda y resguarda de manera tan particular. Texto y fotos: Norma Anaya /Sustentur

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