Vicente Ferreyra, director de Sustentur

Vicente Ferreyra, director de Sustentur


En los últimos meses se han acercado conmigo muchas personas preguntando por la medición de emisiones de CO2e y la compensación de las mismas; y dado que he encontrado muchas ganas de hacer cosas, pero también, muchas personas que han sido contactadas por supuestos especialistas en el tema, quise compartir estas reflexiones con ustedes.
Desde hace algunos años a nivel global y algunos menos en nuestro país, hemos tomado conciencia de nuestro impacto en las actividades diarias, y hemos tratado de buscar las mejores opciones de minimizarlo.
Y tal vez pensemos que somos pocos, pero diversos estudios internacionales nos dicen que aproximadamente entre 15% y 20% de la población global hoy está preocupado y ocupado por tener un mundo mejor.
Y aunque tal vez en algunos casos esa preocupación va más allá de una simple intención personal, y se vea como una estrategia de marketing, una necesidad de mostrar acciones, o de generar mayor interés del consumidor de un producto o servicio, lo importante es empezar a tomar decisiones, pero ojo, eso sí, buenas decisiones.
Uno de nuestros impactos más importantes como humanos en el planeta es nuestra contribución a la cantidad de Gases Efecto Invernadero que generamos con nuestras acciones diarias; probablemente el documental An Inconvenient Truth de Al Gore en 2006 fue uno de los detonantes para que fuéramos más conscientes, y tomáramos decisiones.
Pero ¿cómo hago para disminuir mi impacto si, a pesar de mi interés, las condiciones no lo permiten? Por ejemplo, el auto eléctrico es muy caro, es difícil (no imposible) ir en bicicleta en Cancún todo el año, no puedo dejar de viajar porque mi trabajo lo exige, o simplemente en mi ciudad consumir electricidad ya genera un impacto importante en las emisiones de CO2, porque su producción se hace a través de quemar combustibles fósiles.
Una opción es compensar nuestras emisiones. Si recordamos nuestra clase de biología 1, el gran valor de los bosques y selvas (pero también de arrecifes y manglares) es captar CO2 y convertirlo en oxígeno. Entonces, si los humanos generamos 4 toneladas de CO2 en promedio al año, y una hectárea de bosque promedio captura 3.5 toneladas de CO2 al año, bastaría con que cada uno nos hiciéramos cargo de esa hectárea, durante toda nuestra vida, o de las hectáreas correspondientes a las emisiones de CO2 de nuestra empresa o negocio.
Y hay personas que pueden hacerlo, pero otros simplemente no podemos hacerlo directo, pero si a través de aquellas personas que cuidan nuestros bosques y selvas, que las conservan, y que viven de ellos. Sin embargo, es muy importante tomar en cuenta algunas cuestiones al momento de que, como personas, instituciones o empresas, tomemos acciones puntuales para compensar nuestras emisiones.
Aquí unos tips que permiten, por un lado, saber por qué y con quién podemos llevar este proceso, pero también para evitar que cualquier organización llegue a pedirnos dinero para compensar nuestras emisiones, porque no cualquiera puede hacerlo.
Cuestiones básicas por saber para compensar emisiones:

  1. Compensar no es la única solución, nuestra responsabilidad va también en implementar acciones para reducir, antes de pensar en solo “pagar” por capturar nuestras emisiones. Aunque el compensar emisiones se vuelve una opción importante y muy válida para luchar contra el cambio climático.
  2. Al ser la atmósfera global, las emisiones capturadas en cualquier parte del mundo contribuyen a combatir el cambio climático; pero, lo ideal es buscar proyectos en tu comunidad o cerca de ella, o al menos en tu país.
  3. Existen diversos proyectos que avalan la compensación de emisiones: desde cuidar bosques y selvas, pasando por recuperar gas metano de los vertederos, o generación de energía alternativa, entre otros. Cualquier proyecto es bueno, pero vale la pena preferir aquellos que, además del ambiental, pueden generar un beneficio social.
  4. Las reforestaciones son importantes, pero reforestar y no dar seguimiento no ayuda a capturar y compensar emisiones de CO2; es necesario estar pendiente muchos años para asegurar que esos árboles realmente seguirán haciendo esa función.
  5. Para una persona / empresa promedio es difícil realizar este proceso, pero muchas de nuestras comunidades locales se dedican a cuidar bosques y selvas que capturan carbono, y algunas (aún pocas, la verdad) cuentan con la posibilidad de comercializar bonos de carbono.
  6. Existen protocolos internacionales y nacionales que validan a las organizaciones que se dedican a comercializar bonos de carbono, así que no cualquiera puede llegar a ofrecerte este servicio, y si lo hace, está faltando a la ética porque no debería. En nuestro caso, después de evaluar varias opciones, decidimos trabajar con el proyecto Scolel Té en Chiapas, que además de ser pionero en el tema, cuenta con certificación mediante el Programa Plan Vivo.
  7. Compensar NO es barato, y no porque sea un gran negocio, sino porque los estudios, investigaciones, mantenimiento de la cobertura forestal, capacitación local, entre otros temas, cuesta tiempo y dinero.

Así que ya saben, es importante implementar acciones para disminuir y compensar nuestras emisiones, pero es importante hacerlo de la mano de los especialistas, ya que, de lo contrario, podría salir muy caro.
@vicenteferreyra