Cinco ideas para repensar el reciclaje - SUSTENTUR

Cinco ideas para repensar el reciclaje

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Por: Mónica Alba Murillo*

Reciclaje es un término que se ha introducido poco a poco en nuestro vocabulario y que escuchamos cada vez más y más. Ya sea por convicción, moda, para pintar de verde los productos o para cumplir con la Ley, el reciclaje forma parte de un popular grupo de palabras que suman ingredientes “eco-amigables” a nuestras vidas como sustentable, orgánico, biodegradable, ecológico, ambientalista y muchas otras más. Sin embargo, ¿cuántas de estas palabras se ven realmente reflejadas en nuestro estilo de vida?

Algunas cifras. Según cifras del Banco Mundial, en un año generamos 1.3 billones de toneladas de residuos en todo el mundo, lo cual representa 3.5 millones de toneladas en un solo día. En México generamos 42 millones de toneladas de residuos en un año, con un promedio de generación nacional de 1.2 kg por persona al día (INECC, 2014). En Quintana Roo, al 2011 generábamos cerca de 1600 toneladas de residuos al día, de las cuales la mayoría son provenientes de los municipios de Benito Juárez y Solidaridad. Además, en estos municipios el promedio de generación es de 1.6 kg de residuos por persona al día, lo que nos coloca arriba de la media nacional (PEPGIR, 2011). Aunado a esto, para Quintana Roo, y toda la Península de Yucatán, la generación y disposición incorrecta de nuestra basura representa un problema ambiental grave ya que el suelo es altamente permeable y debajo de él circula nuestra única fuente de agua: el acuífero. Es decir, a menos que estos residuos terminen en lugares con la infraestructura adecuada, nuestro acuífero es vulnerable a la contaminación directa de los materiales que se acumulan o por el escurrimiento de descargas de aguas negras y del líquido residual de la basura altamente tóxico llamado lixiviado.

Aun cuando el reciclaje es sumamente importante para compensar muchos de estos problemas, resulta crucial estar informados sobre lo que realmente significa, cuestionarnos si realmente sabemos cómo ponerlo en práctica e incorporar acciones a nuestra vida diaria que se conviertan en hábitos, empezando por nuestros patrones de consumo y disposición. En otras palabras, es urgente cuestionar qué es lo que consumimos y cómo nos deshacemos de ello.

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Relleno sanitario del municipio Benito Juárez, Quintana Roo. Foto: Mónica Alba
  1. Nada desaparece mágicamente.

¿Conoces en dónde terminan tus residuos? Lo primero que debemos pensar es que todo lo que tiramos debe terminar en algún lugar. Ya sea enterrados, incinerados o en tiraderos al aire libre, nuestra basura tiene un destino final, que no siempre es el más adecuado. No porque el camión recolector se lleve nuestras bolsas quiere decir que han desaparecido y este es uno de los mayores problemas porque al deshacernos de nuestra basura, automáticamente pensamos que ya no es nuestro problema.

  1. Yo no reciclo, ¿tú sí?

Es muy importante entender el significado de las palabras que utilizamos. Según las definiciones más aceptadas, Reciclar es someter un material a un proceso de transformación para generar una nueva materia prima o fabricar nuevos productos. Con esto nos damos cuenta de que el reciclaje es un proceso, en su mayoría industrializado, que requiere de maquinaria especial para generar nuevos productos. Entonces, ¿qué tan correcto será decir que en casa reciclamos o que en nuestra empresa/escuela/oficina tenemos un programa de reciclaje? Si bien, es una palabra que nos ayuda a comunicar que los residuos no se están enviando al basurero (idealmente llamado relleno sanitario), sería oportuno utilizar palabras más apropiadas como reducción, aprovechamiento, separación, manejo o gestión. Incluso, los talleres o actividades de manualidades en donde se aprovechan subproductos de botellas plásticas para adornos, llantas para hacer maceteros o vidrio para hacer lámparas, son en realidad actividades de reutilización no de reciclaje.

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Planta de Tratamiento de PET en Cancún, Quintana Roo. Foto: Mónica Alba
  1. Reducir, reutilizar, reciclar o ¿rechazar?

Junto con el término reciclaje han aparecido otras dos palabras que se utilizan cual ecuación lineal de primer grado: reducir, reutilizar y reciclar, las famosas 3R’s. En conjunto representan acciones clave para un manejo adecuado de nuestros residuos, siempre y cuando asignemos la importancia necesaria a cada una.

Empecemos por la última R, reciclar, es la más conocida y utilizada de las tres y es importante porque gracias al reciclaje es posible disminuir la extracción de materias primas del ambiente y disminuir el volumen de residuos que se envían al relleno sanitario. No obstante, se debería considerar como el último recurso viable para el manejo de los residuos ya que antes de reciclar es posible reutilizar.

Reutilizar permite prolongar la vida de un material dándole uso de alguna otra manera lo que produce principalmente un ahorro a nuestros bolsillos a pequeña y gran escala. No obstante, la R de la ecuación menos comprendida y de mayor importancia es la primera: reducir.

Reducir se refiere a disminuir la cantidad de residuos que generamos y esta reducción solo es posible cuando estamos realmente conscientes de lo que consumimos y de qué tanto necesitamos en realidad lo que consumimos. Un claro ejemplo de ello son los popotes (pajillas, pitillos, cañitas), los cuales no necesitamos en la mayoría de los casos, solo se utilizan una vez, no se pueden reciclar y tardan años en degradarse. ¿Si son tan innecesarios, por qué los usamos? Porque no los rechazamos, porque no nos damos cuenta que tenemos el poder de decidir no consumirlos. Esto ocurre con los popotes y muchos otros productos que siendo innecesarios los hacemos indispensables y, además, difícilmente se pueden reciclar como las bolsas de plástico, los empaques de unicel o tetra pack. Y con esto, viene la cuarta R: rechazar.

Rechazar es decir no a lo que no necesitamos, es tener la opción de escoger lo que consumimos, es estar conscientes de que somos parte de una cadena de producción y consumo finita. La cuarta R es la tendencia de mayor fuerza actualmente ante la problemática de los residuos ya que propone repensar la tradicional solución del reciclaje y le otorga todo el poder de decisión al consumidor, es decir, a cada uno de nosotros. Bien lo dice la Dra. Cristina Cortinas de Nava, pionera y principal promotora del manejo sustentable de materiales en México: “el mejor residuo es el que no se genera”.

Popotes en playa
Popotes en la playa. Cancún. Archivo
  1. De basura a materiales.

Otra de las tendencias globales al hablar sobre reciclaje es cambiar el concepto de residuos por la de materiales. Para aclarar, se le llama basura a todo aquello que desechamos, que está contaminado y no es posible recuperar. Idealmente, la basura sería lo único que debe llegar a un sitio de disposición final o relleno sanitario. Por su parte, los residuos son todos aquellos subproductos que pueden tener un valor al ser recuperados y aprovechados. Aun así, el término residuo sigue teniendo una connotación de desecho. Es por esto que, se ha propuesto en paneles internacionales que se sustituya el término de residuo por el de material. Un simple cambio como este le otorga un valor y una oportunidad de aprovechamiento a las cosas que dejamos de utilizar y se pueden reciclar.

  1. Entonces, ¿de quién es responsabilidad?

Todos somos consumidores y también generadores, por tanto, compartimos la obligación de ocuparnos del manejo adecuado de residuos y materiales. Esto es lo que promueve el principio de responsabilidad compartida pero diferenciada otorgando a cada generador el compromiso de darle un fin adecuado a los residuos que genera. Se dice que esta responsabilidad es diferenciada porque los generadores producen distintos volúmenes y tipos de residuos. Además este principio busca incluir a todos los involucrados en el manejo de residuos considerando a productores, importadores, exportadores, comercializadores, consumidores, empresas de servicios de manejo de residuos. Este concepto se ha incorporado ya en las normas oficiales de varios países, incluyendo México, y se busca que a través de su aplicación se cambien los paradigmas del consumo, generación y manejo de materiales.

Muchas son las ideas que se han desarrollado a través de los años sobre el reciclaje. Algunas persisten, otras se han quedado en el camino. Sin embargo, como ciudadanos y consumidores que somos, si deseamos que suceda un cambio verdadero para contribuir a solucionar este problema debemos estar informados, cuestionar nuestros patrones de consumo y decidirnos por hacer cambios en nuestros estilos de vida.

*Mónica Alba Murillo

Es licenciada en Biología con Maestría en Educación Ambiental, reside en Quintana Roo desde hace 9 años. Ha ocupado cargos públicos en materia de educación ambiental en los Municipios de Solidaridad y Benito Juárez en Quintana Roo. Es docente de la Universidad del Caribe y actualmente se dedica al diseño y evaluación de proyectos de educación ambiental colaborando con organismos locales, nacionales e internacionales. Cuenta con el Registro Ambiental Único (RAU) del Gobierno del Estado de Quintana Roo para la elaboración de Planes de Manejo de Residuos Sólidos Urbanos y de Manejo Especial. Pertenece a la generación 2014 del Programa de Liderazgo del Sistema Arrecifal Mesoamericano y es miembro del comité organizador de TEDxCancún 2015.

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