El guía ¿nace o se hace? - SUSTENTUR

El guía ¿nace o se hace?

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“La interpretación son esas técnicas donde se intenta presentar el patrimonio de una forma estimulante, reflexiva, que hace que la gente disfrute más de la experiencia que de los datos”. Así lo resume Fernando Ramos García, instructor miembro del Programa para el Desarrollo Interpretativo del Patrimonio (PUP) con sede en España. Desde hace más de 10 años, en estrecha colaboración con gobiernos e instituciones en México, ha desarrollado proyectos e impartidos cursos para Conaculta y sectores privados, así como en los estados de Quintana Roo, Colima, Monterrey, Distrito Federal, entre otros.

Con amplia experiencia en desarrollo de productos y actividades guiadas, actualmente trabaja en el diseño de dos centros de visitantes en Nicaragua. Dedicado a las labores de consultoría y formación es un convencido de “hacer que el turista viva una experiencia y no que se lleve miles de datos”.

¿Qué opinas del trabajo de interpretación del Patrimonio en el sector turístico de México?

-Creo que en México varía de un estado a otro. En algunos sitios comenzaron muy pronto con el turismo cultural interpretativo, de patrimonio natural o cultura y en otros les queda mucho por hacer. Hay sitios donde han recibido más formación en comparación que otros y hubo un filtraje porque algunas agencias vieron que hay un potencial, entonces los guías fueron aprendiendo. Hay lugares donde es menor porque no son destinos tan llamativos para el turismo internacional del patrimonio aunque tienen potencial. Otros destinos no son muy conocidos o no se han desarrollado.

¿El guía nace o se hace?

-Lo que he visto es que a menudo el trabajo se hereda a través de la familia, esto está muy bien y está mal porque arrastran técnicas muy antiguas sin tomar en cuenta que el perfil del turista es radicalmente distinto. Hay gente que se conforma haciendo lo que su abuelo y hay gente que partiendo de la experiencia de su abuelo ha decido autoformarse. Estudian exhaustivamente, intentan demostrar que se saben todas las fechas y con eso tratan de abrumar al turista, es un modelo muy abundante. Afortunadamente México se está haciendo consciente desde las instituciones y desde las empresas privadas, que hay que superar ese modelo y trabajar la interpretación.IMG_9159

¿Cuáles deben ser las etapas de un guía interprete?

-Lo primero es amar profundamente el patrimonio que explica. No se puede contar que hay un árbol maravilloso sin que se note que el guía lo venera. Si lo cuenta como algo banal, no está trasmitiendo que es maravilloso.

Lo segundo es conocer bien el recurso. No significa que tiene que saber lo máximo posible, pero sí tener el máximo de recursos posibles. Me refiero a seleccionar la información que le puede interesar al turista, siempre construyendo un relato sobre un argumento general y sobre ese argumento ir contando las historias. También es importante porque el turista puede hacer una pregunta.

Entonces hay que conocer el tema y aplicar la interpretación, por lo menos las reglas básicas. Una forma es redactar la información, aunque luego no la repitas tal cual, porque sirve para depurar el lenguaje y que la gente no escuche siempre la misma palabra. Tener presente que siempre hay que ser espontáneamente auténtico y dinámico.

Luego con el itinerario hecho, el guía puede practicar con gente normal del perfil más parecido a su turista. Después, creo que es importante hacer una evaluación, darles fichas para que te cuenten qué les ha gustado, qué cosas nuevas están dispuestos a comprar, porque eso te puede dar ideas nuevas de negocio. Y esa información hay que interpretarla luego realistamente.

¿Cómo debe ser el monitoreo o evaluación de los guías?

-Es fundamental preguntar a los visitantes al terminal la actividad. Pueden hacerlo de manera informal o con encuesta de evaluación. Sería muy interesante que lo hiciera un evaluador externo con una buena ficha. Las que yo tengo permiten evaluar no solo los contenidos sino también la actitud del guía, pero como a veces los turistas no saben cómo evaluar, hay que darles pistas con preguntas del tipo ¿el guía hizo preguntas a los visitantes?, ¿entendió lo que le contaban? y algunas otras. Lo que no debemos permitir es que la evaluación se convierta en un trámite engorroso para los guías o los empresarios, tiene que ser práctica o viable.

¿Qué retos representa para un guía el turismo de masas?

En algunos destinos se intenta hacer turismo cultural con el turismo de masas. En Tulum, por ejemplo, hay distintas paradas y es complicado hacer interpretación cuando a 20 metros hay otro guía contando otra cosa distinta en otro idioma o en el mismo, que es peor. Tulum es un buen caso aunque la actividad se da en un marco muy respetuoso, pero en Teotihuacán aparte de los grupos, está la presión de los vendedores ambulantes. En situaciones como estas hay que captar la atención del visitante de una manera muy clara, cohesionar al grupo, y es muy interesante hacer que el grupo participe, es decir aislarlo de todos los contextos.

El problema es que el turismo de masas tiene otras situaciones que distraen al turista. A lo mejor la noche anterior fue demasiado larga, a lo mejor quieren hacer otra visita, en estos casos es fundamental hacer actividades muy dinámicas que puedan atraer la atención. Sería bueno que todos los guías llegaran a un acuerdo entre ellos para mejorar la experiencia.

¿Cuál es tu experiencia en México acerca de lo que están haciendo los gobiernos locales para mejorar la calidad de los guías de turista?

-Creo que México se está dando cuenta que el turismo de sol y playa se está convirtiendo en post maduro y que los recursos naturales y culturales merecen explotarse bien. Varios estados tienen claro que hace falta interpretación, pero hay inercias que aun teniendo claro este panorama siguen en las prácticas tradicionales. Hace falta tropezar una y otra vez con la piedra para darte cuenta que hay que quitarla del camino, así somos los seres humanos.

¿El turismo de aventura necesita otro tipo de guías?

-En España se ha puesto de moda hacer carrera por alta montaña con paradas interpretativas, esto no se debería hacer porque una persona que está corriendo y tiene que llegar a la meta en un tiempo determinado, detenerse constantemente no está dentro de sus objetivos. Creo que puede haber paseos intermedios. Por ejemplo un paseo en Kayak interpretativo, buceo con interpretación se puede mezclar, o bien un recorrido en una pasarela aérea con un buen estudio previo de impacto ambiental, puede ser compatible. Es un problema de diseño.

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