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De mal a regular, salud de los arrecifes

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OLYMPUS DIGITAL CAMERA La Iniciativa Arrecifes Saludables para Gente Saludable (HRI) lanzó hoy su Reporte del Estado de Salud del Arrecife Mesoamericano 2015, registrando una mejora en la salud de los arrecifes de ‘mal’ en 2012 a ‘regular’ este año, principalmente debido al aumento de la biomasa de peces.

El informe se basa en el estudio de 248 sitios con arrecifes de coral a lo largo de 1000 kilómetros de las costas caribeñas de México, Belice, Guatemala y Honduras; donde se realizaron monitoreos de cobertura de coral, cobertura de macroalgas carnosas, biomasa de peces herbívoros (loros y cirujano) y la biomasa de peces de importancia comercial (pargos y meros).

Los hallazgos más importantes son:

  • La puntuación general del Índice de Salud Arrecifal 2015 del SAM fue de ‘regular’ (2.8), en una escala de ‘crítico’ (1) a ‘muy bien’ (5), con mejoras alentadoras.
  • Los corales – arquitectos del arrecife – han mejorado desde 2006, pasando de 10% de cobertura a 16%; aunque las macroalgas carnosas, los principales competidores de los corales, también han aumentado.
  • Los peces comerciales también han incrementado en biomasa, siendo un signo alentador, aunque los meros grandes son escasos (solo 4% de los 700 meros contados fueron >40cm de largo) y se encuentran principalmente en zonas totalmente protegidas dentro de las Áreas Marinas Protegidas (AMPs).
  • Las áreas totalmente protegidas tenían 10 veces más biomasa de pargos y meros que aquéllos dentro de las áreas generales de las AMPs designadas o arrecifes sin protección. Los crecientes esfuerzos en la región del SAM para recuperar las poblaciones de peces a través de áreas totalmente protegidas parecen estar funcionando.
  • Los peces herbívoros clave siguen aumentando en número y son necesarios para reducir las macroalgas carnosas que pueden crecer demasiado y matar a los corales. Los peces loro de mayor tamaño, los que son más eficaces en la eliminación de algas, se encuentran sobre todo en las AMPs.
  • Guatemala se suma a los esfuerzos de prohibición de pesca de peces loro declarando una veda por 5 años, uniéndose a Belice, que los protege desde el 2009, y las Islas de la Bahía de Honduras, que los protege desde el 2004. La costa de Honduras y los arrecifes de México son las últimas áreas del SAM que permiten la pesca de éstas especies clave.
  • El SAM es el hogar de muchos de estos corales en peligro, y varios de estos arrecifes están recibiendo protección adicional para asegurar su supervivencia, como por ejemplo el Arrecife Limones en Puerto Morelos, México; y la Bahía de Tela y Roatán en Honduras.
  • La región del SAM es un líder global en la declaración de AMPs – los cuatro países han alcanzado el objetivo de proteger el 20% de sus aguas territoriales. Las 45 AMPs en el SAM protegen 23,492 km2 de área marina, y cinco nuevas AMPs han sido designadas desde 2011, incluyendo una nueva AMP apoyada por la comunidad en Tela, Honduras y una expansión de la Reserva Marina Hol Chan de 55 km2 a 441 km2. Sin embargo, sólo el 3% del mar territorial regional se encuentra bajo una protección completa de la pesca, incluyendo grandes áreas en Banco Chinchorro (México) e Islas del Cisne (Honduras).
  • Alrededor del 9% de los arrecifes estaban en una condición de ‘bien’ o ‘muy bien’ con componentes estructurales y funcionales clave intactos. Estos arrecifes de coral serán importantes fuentes de larvas para otros arrecifes y es probable que sean más resilientes a las perturbaciones futuras asociadas con el cambio climático global.
  • La mayoría de los arrecifes (~ 74%) se encontraban entre una condición de ‘mal’ a ‘regular’, estos tienen el potencial para cambiar, ya sea hacia una trayectoria de recuperación o disminución dependiendo de perturbaciones futuras; y lo más importante, nuestra capacidad para minimizar los impactos antropogénicos.
  • Alrededor del 17% de los arrecifes estaban en condición ‘crítica’ y requerirán la intervención de gestión o restauración para evitar un declive irreversible.
  • Hay otros temas que todavía deben ser abordados para garantizar la recuperación a largo plazo del Arrecife Mesoamericano, incluyendo: una mejor gestión de la escorrentía agrícola, la adopción de prácticas más sostenibles de desarrollo costero, adecuado tratamiento de las aguas residuales y la contaminación, y alentar prácticas empresariales social y ambientalmente responsables en la región. Las recomendaciones de gestión incluidas en este reporte han sido propuestas por los socios de HRI como las acciones clave que se necesitan cumplir en los próximos dos años para mejorar la salud del arrecife.

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