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Para quien ha visto un flamenco en su hábitat natural, le queda claro por qué son un prodigio del mundo de las aves. Vuelan largas distancias, en sus vuelos regulares entre Celestún y Los Petenes a Ría Lagartos y Yum Balam hay alrededor de 300 kilómetros, sin embargo, en casos excepcionales se les ha localizado a más de 1,000 kilómetros en lugares como Bahamas o República Dominicana.
Año con año gran cantidad de flamencos nacen en Ría Lagartos, para este año, de los poco más de 15 mil nidos contabilizados, 13 mil lograron eclosionar con éxito.
Se estima que la colonia de flamencos de la península de Yucatán es de alrededor de 70,000 individuos. Se encuentran distribuidos, según la temporada del año, en Ría Lagartos y la vecina Área de Protección de Flora y Fauna Yum Balam y las Reservas de la Biosfera de Celestún y Los Petenes. Hay flamencos en otras áreas del Caribe como Bahamas, Cuba, Haití, Colombia, Venezuela, noreste de Brasil, Guyana y Antillas Holandesas.
El flamenco rosa del Caribe no está en peligro de extinción, pero si bajo el estatus de especie amenazada (NOM-059-SEMANRNAT-2010).
Conservar esta especie sombrilla o emblema, significa resguardar muchas hectáreas de ecosistemas terrestres y marinos, hogar de un sin número de especies. Los manglares donde habitan son ecosistemas ricos en biodiversidad, son hogar de cocodrilos, jaguares, más de 395 especies de aves entre residentes y migratorias y peces marinos que los usan de guardería para las primeras etapas de su vida.
Marcarlos con anillos en las patas ha sido una de las técnicas más útiles y prácticas. Las aves se han encontrado a miles de kilómetros de dónde se les anilló originalmente y esto arroja datos como: a dónde van?, cuándo regresan?, cuánto viven? y un mar de información.
 
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¿Cómo entonces, se hace para poder anillar cientos de flamencos cada año?
El anillamiento sería imposible sin la planeación, ejecución y determinación de la Fundación Pedro y Elena Hernández, A. C., institución que desde 1999 se ha dedicado al estudio, a la gestión gubernamental y comunitaria y a la implementación de acciones directas para la conservación del flamenco rosado del Caribe. Adicional a los esfuerzos realizados previamente, a partir de 2015 la Fundación Pedro y Elena en conjunto con la CONANP toman la dirección y coordinación del proceso de anillamiento.
En el 2015 participaron en el proceso de anillamiento 73 personas. Para este año se esperan 150 personas, entre ellas, 80 técnicos y especialistas, además de médicos veterinarios de Africam Safari.
La Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), junto con sus cuatro direcciones de área natural protegida; Ría lagartos, Celestún, los Petenes y Yum Balam son autoridades ambientales que no solo supervisan el anillamiento sino que también participan activamente. Asimismo, se cuenta con asesoría técnica y apoyo de becarios de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), sin olvidar a la iniciativa privada como la Fundación BEPENSA, A. C. y la Industria Salinera de Yucatán S. A. (ISYSA) que son parte fundamental del proceso de conservación del flamenco y su hábitat.
El proceso del anillamiento es un dechado de ingenio, conocimiento científico, coordinación y financiamiento. Veamos paso a paso el procedimiento:
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Se anillan flamencos de entre 75 y 80 días de edad, aunque para entonces ya caminen y se encuentren juntos en una especie de guardería laguna adentro. Los flamenquitos nacen durante la misma temporada, de este modo la fecha ideal para anillarlos son los últimos 10 días del mes de agosto. El número de los flamencos a anillar es de alrededor de 500, aunque para este año la meta es de 650.
Se requiere de mucha gente para anillarlos, entre ellos, guarda parques de la Reserva de Ría Lagartos, científicos y voluntarios (personas de la comunidad local). La Fundación Pedro y Elena Hernández, A. C. convoca y capacita a toda la gente que participará en el evento de anillación.
Anillos con datos de contacto
El día del anillamiento empieza antes del amanecer, los flamenquitos duermen alrededor de la “guardería”, es un grupo compacto. Aprovechando la penumbra de la madrugada, los especialistas, guían suavemente a los flamencos hacia el área de anillamiento. Un poco más tarde, un grupo de voluntarios entra a la laguna en fila india y tomados de las manos forman un embudo que los guía. El grupo de especialistas los conduce finalmente hasta el corral de anillamiento en tierra firme.
En esta zona, se han preparado unos corrales en donde las aves van entrando poco a poco, una vez dentro, el corral se cierra. Empieza a amanecer y gracias a que se encuentran juntos, los flamencos no se alarman.
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El corral tiene a su alrededor un pasillo por el cual se van introduciendo grupos de flamencos, al caminar por el corral, cada flamenco es atrapado por una persona experta que lo conduce a una de las 8 estaciones de anillado. Inmediatamente se les vendan los ojos para evitar que entren en pánico. Cada ave es pesada y medida de las alas, patas y cuello. Posteriormente a cada una se le ponen dos anillos, uno metálico y otro plástico que portarán toda la vida. El anillo de plástico es una serie de cuatro letras, es el código alfanumérico de identificación del ave, como las placas de un automóvil, mientras que el metálico lleva los datos de contacto de la Fundación, teléfono y página web a la que se puede reportar una ave muerta.
Terminado el proceso, se les quita la venda de los ojos, se dejan delicadamente en la orilla de la laguna y quedan liberados, las aves se reúnen nuevamente internándose en la laguna. Del gran grupo, a unas 50 aves se les toman muestras de sangre y plumas para determinar el estado de salud de la población. Desde el 2015 se integró a este proceso CENASICA para tomar muestras adicionales de influencia aviar y Newcastle.
El programa integral para conservar el flamenco en México cuenta con una estrategia basada en tres componentes fundamentales: la investigación, el manejo y la educación ambiental ciudadana.
Los pobladores de las cuatro comunidades que se encuentran dentro de Ría Lagartos son quizás la parte más importante para tan significativo proceso, es por ello que, al igual que en años anteriores, la CONANP y la Fundación Pedro y Elena Hernández, A. C., buscarán renovar durante el 2016 los compromisos compartidos y además orientar a las comunidades en acciones encaminadas a la conservación del flamenco y sus lagunas costeras. Dentro de estos compromisos se ha integrado a un grupo de mujeres de la comunidad de las Coloradas en Ría Lagartos al proceso de capacitación para monitorear flamencos, siendo de gran ayuda para la retroalimentación continua y profesional de información de bases de datos.
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Es importante entender que sin economía no hay ecología, de ahí que el adecuado aprovechamiento de los recursos naturales, en este caso actividades sustentables como el ramo turístico (hoteles, operadores turísticos, restaurantes, guías eco turísticas, operadores de pesca deportiva, observación de aves, entre otras) han propiciado el desarrollo de las comunidades, las cuales, al verlo como una nueva opción para generar recursos para sus familias, respetan y protegen más su entorno.
La Fundación Pedro y Elena Hernández, A. C., fomenta la conservación del flamenco rosado del Caribe en Yucatán a partir del estudio y monitoreo de sus poblaciones, la rehabilitación de las áreas fundamentales de supervivencia y vinculando a las comunidades locales a través de un programa de educación ambiental que busca el uso sustentable del flamenco como recurso turístico. (Fuente: Fundación Pedro y Elena Hernández, A.C.)