“No te preocupes por la comida, lo importante es proteger a las tortugas”


“No te preocupes por la comida”, le dijo Don Marcelino Yépez a su esposa en 1967 mientras dormía en la playa. “Existen muchos peces en el mar y muchos cocos; lo importante es proteger a las tortugas. Don Marcelino amaba a las tortugas. Como pescador, decidió entregar su vida para protegerlas a pesar de todas los esfuerzos y amenazas. Un día gris, un cazador furtivo le quitó la vida a Marcelino, pero no acabó con la misión de los Yépez de proteger a la especie.

El dolor de una familia fracturada no fue suficiente. Nada detuvo a Doña Librada Gerón Domínguez, esposa de Marcelino y conocida ahora como Mamá Tortuga. Transformó su dolor en fuerza y con sus hijos en brazos siguió custodiando las tortugas marinas con aliados y amigos en la Comunidad El Raudal, en Veracruz. Los hijos de Doña Librada crecieron y ella continuó su vocación con dignidad.

“Mis padres crearon hace 50 años un proyecto de conservación sin tener en la mente esa palabra. Vivíamos en una casa de cartón y ahora tenemos una asociación ambientalista reconocida en más de 30 países”, comenta Ricardo Yépez, quien ha continuado el compromiso de sus padres para salvar e investigar las cinco diferentes especies que arriban a la Costa de Veracruz y hoy es el director de Fundación Yépez.

Las tortugas son seres invaluables. Poseen la inteligencia para regresar a poner sus huevecillos al mismo lugar donde nacieron. Ricardo Yépez tiene la fortuna de observar el regreso de las tortugas que sus padres protegieron hace más de 40 años, consciente de que no se puede proteger a este animal sin cuidar al mismo tiempo su hábitat.

 

En 1982, durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, la tortuga marina fue declarada como especie en peligro de extinción. Gracias a ello comenzó a cambiar la situación de la familia Yépez.

Al principio, la familia inició su proyecto de manera empírica y ahora como Fundación Yépez han realizado convenios internacionales y aliados en más de 33 países alrededor del mundo, como Finlandia, Bélgica e Inglaterra, con los que trabajan a través de estancias profesionales, prácticas, servicios sociales y voluntariado inteligente. “Hemos desarrollado con nuestras alianzas estudios de granulometría en zonas de playas para entender cómo es que regresan las tortugas a las zonas donde nacen. Descubrimos que las tortugas poseen una sustancia química en su cabeza que al relacionarse con las ondas magnéticas de nuestro planeta funciona como un radar”.

Ahora, debido al cambio climático, el mar ha incrementado su nivel de oleaje. La arena se encuentra contaminada con tierra y no alcanza la humedad necesaria para el depósito de los huevos, lo que ocasiona la muerte de 65-75% de las tortugas en la costa de Veracruz.

La protección de las tortugas marinas enfrenta tres amenazas principales además del inminente cambio climático. La primera es la pesca incidental. “Los pescadores lanzan sus redes y las dejan en el mar todo el día. Tendrían que revisarlas tres veces al día, pero por ahorrarse la gasolina de la lancha no lo hacen y muchas tortugas se enredan y mueren. La normativa ambiental ya es muy clara y rigurosa: si lastimas o matas a una tortuga marina debes pagar una sanción de 30 mil a 50 mil salarios mínimos o hasta ser remitido a prisión”, platica Ricardo Yépez.

El segundo problema grave son los perros callejeros porque se comen a las tortugas in situ, y el tercer problema que enfrentan las tortugas es el turismo sin planeación. “Cuando se desarrolló la carretera de Tuxpan a Veracruz, la afluencia aumentó drásticamente al igual que el atractivo hacia las tortugas, pero no hubo un plan de educación ambiental.  Pocos turistas saben que las tortugas regresan después de 40 o hasta 100 años.

Las cuatrimotos se pusieron de moda entre los visitantes y a su paso compactan la arena y destruyen las bolsas de oxígeno donde están los huevos”, comenta Ricardo Yépez. Además, muchos turistas inconscientes se montan sobre las tortugas, no les permiten desovar en la arena y mueren al mes y medio en el mar.

Al igual que su madre, Ricardo no se da por vencido a pesar de los constantes obstáculos: “Tenemos un proyecto estratégico para crear playas incluyentes con el apoyo de la secretaría de Turismo que incluye determinar la capacidad de carga turística para saber cuántos visitantes pueden llegar sin dañar el hábitat de las tortugas”. El proyecto piloto se realizará en el 2018, basados en la experiencia de la Playa Tortuguero, la cual ya está catalogada como Blue Flag. “Como asociación, somos presidentes del comité de playas limpias que abarca tres municipios, y ante el consejo de cuenca nuestra jurisdicción abarca desde el Río Tuxpan hasta el Río Tamapa”.

Ricardo ha logrado también importantes alianzas nacionales. “Junto con la armada de México y CONAPESCA tenemos operativos en puntos estratégicos de arribo de tortugas, donde hacemos pláticas de concientización para pescadores”. Cuando las tortugas se enredan en las redes y se lastiman, ellos son las que las localizan y llevan al acuario de Veracruz, el único que cuenta con los utensilios y veterinarios preparados para atender estas tragedias que podrían evitarse. “Los marinos las encuentran enredadas con pedazos de troncos y redes y se las llevan para curarlas”. Por ello, para el 2020, Ricardo Yépez tiene la meta de abrir la primera clínica de atención internacional para tortugas enfermas y lastimadas.

Otro obstáculo abrumador que enfrentan las tortugas y la familia Yépez es la contaminación. “Las bolsas de plástico juegan un papel terrible; las tortugas se las comen porque las confunden con su principal alimento, las medusas. Hemos encontrado infinidad de tortugas muertas con el esófago lleno de bolsas de plástico. Aunque no es sencillo, esto se soluciona con educación ambiental, este año atendimos a más de 11 mil niños en campañas de limpieza y educación. Tenemos que hacer conciencia a nivel mundial y cambiar nuestros paradigmas”, comenta el hijo de Don Marcelino.

Para las personas que quieran conocer el proyecto la Fundación Yépez en Veracruz, cuentan con un programa que se llama “Viaja con Causa” y “Mi familia adopta un nido de Tortuga Marina”, con capacidad para 30 personas únicamente. En la visita realizan actividades de arena, dibujos de especies de tortugas, proyectos de reforestación con arboles nativos de frutos que sirven como estabilizadores en las dunas para evitar la erosión de playa, conferencias y la reintegración de las tortugas en su hábitat natural. Recomendamos reservar con tiempo para ser atendidos, al igual que a las tortugas, como se merecen.

 

 

Rosi Amerena es arquitecta, periodista ambiental y editora interesada en el desarrollo sustentable de México y Latinoamérica. Cuenta con 12 años de experiencia en el medio editorial.

Comparte esto

enero 18th, 2018

Noticias Recientes

Alistan Reconocimiento Turístico 2018, Segunda Edición

La entidad mexicana de acreditación, A.C. convoca a todos aquellos que prestan servicios...

Convocan al Sexto Mayatlón con Causa

Por sexto año consecutivo, cientos de atletas cruzarán la línea de meta del Mayatlón 2...

Anuncian Quinta Carrera Familiar Ciudad Mayakoba

Ciudad Mayakoba es un innovador modelo de Comunidad Planeada que albergará modernos desar...

Lanzan “Caminos Sagrados”, una propuesta de turismo responsable

Cobijada por la marca-destino Maya Ka’an, la Red de Turismo Comunitario de la Zona Maya ...

Compensar nuestras emisiones: ¿por qué?, ¿cómo? y lo más importante, ¿con quién?

En los últimos meses se han acercado conmigo muchas personas preguntando por la medición...

Suscríbete a nuestro Newsletter

Suscríbete a nuestro Newsletter

Si no quieres perderte ningúna de nuestras noticias y eventos súscribete a nuestro sitio web.